En El año que cambió a la Tierra (The Year the Earth Changed) David Attemborough nos muestra como la parada obligada en muchas actividades humanas permitió a la naturaleza recuperar terreno muy rápidamente. Nuestro planeta demostó una capacidad de recuperación asombrosa, el aire se volvió más puro y los animales volvieron a ocupar espacios de los que los habíamos expulsado.
Esa experiencia debería servirnos, como mínimo, para reflexionar sobre el daño que nuestras actividades causan en el ambiente, y para replantearnos el modo de hacer muchas cosas.

Durante el siglo XX y las primeras dos décadas del XXI construimos nuestras ciudades como máquinas de transportar millones de personas todos los días. En paralelo, la tecnología avanzó e hizo innecesarios muchos de esos viajes. Pero por inercia, se siguieron haciendo.
Con la popularización de Internet el trabajo remoto se instaló como una opción elegida por algunas empresas y organizaciones, pero de manera muy minoritaria.
Hasta que los cierres globales por la pandemia no dejaron opción, y gran parte de la humanidad debió adaptarse de un día para el otro. Un proceso que podría haber llevado muchos años se recorrió en días. Y, volviendo al comienzo de este artículo, el impacto positivo en el ambiente se vio muy rápido.
El transporte motorizado es una de las principales fuentes de emisiones de gases de efecto invernadero y contaminación sonora. Cada viaje que se evita reduce el impacto total del transporte en el ambiente.
El trabajo remoto puede adoptar muchas formas, desde el home office hasta el nomadismo digital, pasando por el uso de coworkings y otros espacios a los que los trabajadores pueden llegar caminando desde sus casas. Lo que tienen en común todas esas formas es que evitan los viajes innecesarios. Las telecomunicaciones van a la velocidad del pensamiento y eso es mucho más rápido de lo que cualquier vehículo puede ir.
Automattic, la empresa para la que trabajo, ha sido una empresa completamente distribuida desde el primer día. Se estima que por cada día de trabajo se ahorran 26.565 kilómetros de viajes, basándose en la distancia recorrida por todos los Automatticians en los trabajos anteriores.
Al igual que ocurre con otros beneficios, como la descompresión del sistema de transporte, los beneficios ambientales del teletrabajo llegan a todas las personas, no sólo a quienes teletrabajan.
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